La Guía ESC 2026 para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca (2026 ESC Guidelines for the management of heart failure) introducen nuevos conceptos para la clasificación, el diagnóstico y el tratamiento de la insuficiencia cardiaca. Además, incorporan recomendaciones para la insuficiencia cardiaca descompensada, la enfermedad avanzada y el manejo de distintas comorbilidades.
Las nuevas guías también ponen mayor énfasis en la prevención, la intervención temprana y el abordaje multidisciplinario. Por ello, conocer estos cambios puede ayudar a comprender cómo evoluciona el manejo de los pacientes con insuficiencia cardiaca. A continuación le ofrecemos un resumen de las recomendaciones destacadas en el Official Slide Set de este documento.
Por América Torre
¿Qué cambia en la guía ESC 2026 de insuficiencia cardiaca?
Uno de los cambios más importantes está relacionado con la clasificación de la insuficiencia cardiaca según la fracción de eyección del ventrículo izquierdo (FEVI). La nueva guía:
- Amplía la definición de HFrEF para incluir pacientes con FEVI de hasta 50%.
- Elimina la categoría HFmrEF.
- Considera HFpEF con FEVI ≥50%.
- Sustituye el término acute heart failure por decompensated heart failure o insuficiencia cardiaca descompensada.
- Incorpora los estadios A–D, desde los pacientes con factores de riesgo hasta la insuficiencia cardiaca avanzada.
- Introduce nuevas clasificaciones para las terapias farmacológicas e intervencionistas.
Estos cambios modifican la forma de conceptualizar la enfermedad y ayudan a establecer un enfoque más orientado al riesgo y a la evolución del paciente.
Prevención de la insuficiencia cardiaca: intervenir antes
Las nuevas recomendaciones refuerzan la importancia de actuar antes de que aparezcan manifestaciones clínicas de insuficiencia cardiaca.
Estilo de vida y factores de riesgo
En los pacientes en estadio A o B se recomienda asesoramiento sobre hábitos saludables. Esto incluye mantener un peso adecuado, llevar una alimentación equilibrada y evitar el sedentarismo. También se recomienda evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol. Además, las guías incluyen recomendaciones para evitar drogas como cocaína, anfetaminas y esteroides anabólicos.
Nuevas recomendaciones en pacientes con diabetes
En personas con diabetes tipo 2 y al menos otro factor de riesgo cardiovascular, se debe considerar un agonista del receptor GLP-1 para reducir el riesgo de insuficiencia cardiaca o muerte cardiovascular. En pacientes con enfermedad cardiovascular establecida o riesgo elevado, este enfoque refuerza la importancia de tratar los factores que pueden favorecer la progresión hacia insuficiencia cardiaca.
Diagnóstico de la insuficiencia cardiaca: mayor atención a las causas
Las nuevas guías ESC de insuficiencia cardiaca 2026 incorporan recomendaciones específicas para identificar determinadas etiologías de cardiomiopatía.
Evaluación de la amiloidosis cardiaca
Cuando existe sospecha de amiloidosis cardiaca, se recomienda realizar una evaluación inicial que incluya inmunofijación sérica y urinaria, cadenas ligeras libres en suero y gammagrafía ósea con DPD, PYP o HMDP. Esto permite avanzar en la identificación de una causa específica de insuficiencia cardiaca y cardiomiopatía.
Pruebas genéticas en cardiomiopatías
Estas guías de práctica clínica (GPC) también recomiendan realizar pruebas genéticas cuando pueden contribuir al diagnóstico, al pronóstico o a la selección del tratamiento. Además, pueden ser útiles para la evaluación genética en cascada de familiares que, de otro modo, necesitarían seguimiento prolongado.
Tratamiento de la insuficiencia cardiaca: ajustar el tratamiento de forma temprana
Uno de los mensajes relevantes de las nuevas recomendaciones ESC 2026 en insuficiencia cardiaca es la importancia de optimizar el tratamiento farmacológico de forma sistemática.
Titulación del tratamiento cada 1–2 semanas
En pacientes con insuficiencia cardiaca se recomienda aumentar progresivamente el tratamiento farmacológico, al menos cada una o dos semanas. El ajuste debe realizarse de acuerdo con los síntomas, los signos vitales y los resultados de laboratorio. El objetivo es alcanzar las dosis consideradas eficaces en los ensayos clínicos y reducir el riesgo de hospitalización o muerte.
¿Debe suspenderse el tratamiento cuando mejora la FEVI?
No necesariamente. Las nuevas GPC recomiendan mantener las dosis máximas toleradas incluso en pacientes que se encuentran asintomáticos o que presentan una mejoría de la FEVI. Por tanto, la mejoría clínica o de la función ventricular no implica automáticamente que deba retirarse el tratamiento. En casos muy seleccionados puede considerarse una reducción gradual o suspensión. Sin embargo, esto requiere seguimiento clínico, de laboratorio y de imagen frecuente.
Insuficiencia cardíaca descompensada: nuevas estrategias durante la hospitalización
El abordaje de la insuficiencia cardiaca descompensada también incorpora nuevas recomendaciones.
Inicio hospitalario de los inhibidores SGLT2
Después de la estabilización inicial, se recomienda iniciar un inhibidor SGLT2 durante la hospitalización en pacientes con insuficiencia cardiaca descompensada. El objetivo es mejorar la calidad de vida y los síntomas relacionados con la congestión. Además, puede reducir el riesgo de una nueva hospitalización por insuficiencia cardiaca.
Diuréticos guiados por sodio urinario
Durante los primeros días de tratamiento puede considerarse una estrategia diurética guiada por el sodio urinario para mejorar la natriuresis y la diuresis. Esto añade una herramienta de monitorización al manejo de la congestión en pacientes hospitalizados.
Shock cardiogénico: selección más cuidadosa del soporte circulatorio
Las recomendaciones también diferencian mejor a los pacientes que pueden beneficiarse de soporte circulatorio mecánico temporal. Cuando se considera este tipo de intervención, se recomienda la participación de un equipo multidisciplinar de shock. Su función es orientar la selección del dispositivo y la modalidad de soporte según las características del paciente y de la insuficiencia cardiaca.
Además, las guías señalan situaciones específicas en las que puede considerarse el soporte mecánico temporal. En cambio, no recomiendan su uso de forma indiscriminada en pacientes no seleccionados con shock cardiogénico secundario a infarto agudo de miocardio.
Insuficiencia cardíaca avanzada: derivación más temprana
La identificación oportuna de la enfermedad avanzada adquiere mayor relevancia.
Consulta temprana con centros especializados
Las guías recomiendan la consulta temprana con un centro especializado en insuficiencia cardiaca en pacientes con enfermedad avanzada o con riesgo de desarrollarla. El objetivo es evaluar de forma oportuna la posibilidad de trasplante cardiaco o soporte circulatorio mecánico de larga duración cuando el paciente es candidato a dichos procedimientos. Este enfoque puede facilitar la planificación antes de que el deterioro clínico limite las opciones terapéuticas.
Obesidad y comorbilidades: un enfoque más integral
Las nuevas recomendaciones ESC 2026 en insuficiencia cardiaca también prestan especial atención a las enfermedades que acompañan a la insuficiencia cardiaca.
Semaglutida y tirzepatida en pacientes con obesidad
En pacientes con insuficiencia cardiaca sintomática, FEVI ≥45% y un IMC ≥30 kg/m², se debe considerar semaglutida o tirzepatida, independientemente de la presencia de diabetes. El propósito es reducir el peso corporal y mejorar la capacidad de ejercicio y la calidad de vida.
Asimismo, puede considerarse la cirugía bariátrica en determinados pacientes con insuficiencia cardiaca y un IMC ≥35 kg/m² cuando los cambios estructurados en el estilo de vida y los medicamentos para reducir peso no consiguen una pérdida de kilogramos sostenida.
Evaluar ansiedad, depresión y fragilidad
El abordaje de la insuficiencia cardiaca no se limita al sistema cardiovascular. Las GPC ESC 2026 sobre insuficiencia cardiaca recomiendan considerar la evaluación de la ansiedad, la depresión y la fragilidad. Esta información puede ayudar a los profesionales de la salud a desarrollar planes de atención personalizados e identificar factores asociados con resultados adversos.
Ejercicio y rehabilitación cardiaca: una parte esencial del tratamiento
Las nuevas recomendaciones refuerzan el papel del ejercicio personalizado.
Entrenamiento físico para pacientes estables
Se recomienda el entrenamiento físico personalizado dentro de programas multidisciplinarios de rehabilitación cardiaca para los pacientes estables, salvo que existan contraindicaciones específicas. Lo que se busca es mejorar la capacidad de ejercicio y la calidad de vida. Además, puede reducir el riesgo de hospitalización por cualquier causa. También se recomienda mantener el entrenamiento físico personalizado a largo plazo fuera de los programas formales de rehabilitación, siempre que sea apropiado para el paciente.
Una visión más integral de la insuficiencia cardiaca
Las Guías ESC 2026 para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca amplían el enfoque de la enfermedad. Ya no se trata únicamente de controlar los síntomas o tratar una fracción de eyección reducida. Las recomendaciones incorporan prevención, diagnóstico etiológico, optimización temprana del tratamiento, manejo de la congestión, obesidad y otras comorbilidades. También destacan la rehabilitación, la atención multidisciplinaria y la derivación temprana de pacientes con enfermedad avanzada.
En conjunto, estos cambios apuntan hacia un manejo más temprano, personalizado y continuo de la insuficiencia cardiaca. Para los profesionales de la salud, conocer estas recomendaciones es un paso importante para comprender cómo las nuevas guías ESC 2026 pueden influir en la evaluación y el seguimiento de los pacientes con insuficiencia cardiaca.
Soluciones SCHILLER para el seguimiento del paciente con insuficiencia cardiaca
El manejo de la insuficiencia cardiaca requiere una evaluación continua del estado cardiovascular y de la evolución del paciente. Las soluciones cardiopulmonares de SCHILLER ayudan a los profesionales de la salud a obtener información objetiva sobre la función cardiaca y el estado del paciente, facilitando un seguimiento más completo y apoyando la toma de decisiones clínicas.
FAQ: Guías ESC 2026 de insuficiencia cardiaca
¿Cuáles son los principales cambios de las Guías ESC 2026 para la insuficiencia cardiaca?
Las Guías ESC 2026 actualizan la clasificación por FEVI ampliando HFrEF hasta una FEVI del 50% y definiendo HFpEF con FEVI ≥50%, además de eliminar la categoría HFmrEF. También adoptan los estadios A–D, sustituyen el término acute heart failure por decompensated heart failure, e introducen nuevas clasificaciones para terapias farmacológicas e intervencionistas.
¿Cómo se clasifica la insuficiencia cardiaca según la FEVI en las Guías ESC 2026?
Según las Guías ESC 2026, los fenotipos por FEVI quedan simplificados y se redefinen así:
- HFrEF: insuficiencia cardiaca con FEVI hasta 50% (incluye FEVI 50%).
- HFpEF: insuficiencia cardiaca con FEVI ≥50%.
- HFmrEF: se elimina como fenotipo independiente.
¿Qué significan los estadios A–D de insuficiencia cardiaca en las Guías ESC 2026?
Las Guías ESC 2026 adoptan una clasificación por estadios A–D que describe un continuo desde pacientes con factores de riesgo hasta insuficiencia cardiaca avanzada, para reforzar la prevención, la detección temprana y la intervención oportuna. (En el Official Slide Set aportado se confirma la adopción de A–D, pero no se detallan las definiciones operativas de cada estadio).
¿Qué recomiendan las Guías ESC 2026 sobre el tratamiento de la insuficiencia cardiaca durante la hospitalización?
En pacientes con insuficiencia cardiaca descompensada, tras la estabilización inicial se recomienda el inicio intrahospitalario de un inhibidor SGLT2 para mejorar calidad de vida, síntomas de congestión y reducir el riesgo de rehospitalización por insuficiencia cardiaca. Además, durante los primeros días puede considerarse una estrategia de diuréticos guiada por sodio urinario para optimizar natriuresis y diuresis.
¿Qué recomiendan las Guías ESC 2026 para los pacientes con insuficiencia cardiaca y obesidad?
En pacientes con insuficiencia cardiaca sintomática, FEVI ≥45% e IMC ≥30 kg/m², las Guías ESC 2026 indican que debe considerarse semaglutida o tirzepatida, independientemente de la diabetes, para reducir peso y mejorar capacidad de ejercicio y calidad de vida.